El artículo contrapone el apagón puntual vivido en Europa con la oscuridad permanente impuesta a Gaza, donde la falta de electricidad, agua y atención médica es un acto político deliberado. Denuncia la complicidad europea con Israel, califica la situación como genocidio y llama a romper la indiferencia mediante acción política, embargo de armas y movilización ciudadana para defender la dignidad humana.