El artículo llama a ocupar el Orgullo LGTBI+ en Budapest pese a su prohibición por el gobierno de Orbán, denunciando la deriva autoritaria y homófoba de Hungría. Defiende la marcha como desobediencia civil legítima para proteger los derechos fundamentales europeos y urge a la UE a actuar jurídicamente ante la violación del Estado de derecho. Sostiene que lo que está en juego no es solo el Orgullo, sino el propio proyecto europeo.