El artículo anuncia la Marcha Global a Gaza del 13 de junio como una movilización civil para romper el asedio israelí y denunciar la complicidad de los gobiernos. Defiende la desobediencia civil, el BDS y la acción ciudadana como deber ético y jurídico frente al genocidio, reivindicando una esperanza no optimista, sino moral: actuar por dignidad, aunque no haya victoria, para no colaborar con el horror.